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Quiérete. Cultiva tu autoestima

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La autoestima, no es otra cosa que el aprecio o consideración que uno tiene sobre sí mismo o sí misma, ya sea de una forma positiva o negativa.

Autoestima y auto aceptación son dos conceptos que van ligados en cuanto a cómo aceptamos nuestras cualidades y nuestros defectos.

La autoestima va muy unida a la idea de “Soy lo que creo de mí” y la mayoría de las veces esta idea se ve influenciada por agentes externos o por el contexto en el que nos encontramos. Por eso la autoestima puede decirse que varía según la situación, el momento, las circunstancias y las personas que tengamos cerca.

La autoestima puede dividirse en “alta autoestima” y “baja autoestima”.

Antes de explicar esta diferencia nos gustaría aclarar unos conceptos.

Supongo que alguna vez oíste o leíste aquello del “Yo ideal” y del “Yo real”, sino, no te preocupes, te lo aclaramos en un momento.

Tu “Yo Ideal” representa todo aquello que quisieras ser, quisieras tener y no eres, y tu “Yo Real” representa aquello que eres en realidad, con tus virtudes, tus defectos, cualidades, capacidades, etc.

Se dice que una persona tiene la autoestima baja cuando su Yo Ideal y su Yo real están muy alejados. Su Yo real anhela continuamente su Yo ideal. Es cuando se anhela y desea ser algo que no se es o tener algo que no se tiene, otras capacidades, habilidades, posesiones, virtudes, etc.

Una persona con la autoestima elevada en exceso, se dice que es una persona prepotente o incluso que se cree superior, esto ocurre también porque hay diferencia entre sus Yo ideal y su Yo real pero a la inversa.

Cuando una persona tiene buena autoestima se dice que su Yo Ideal y su Yo Real están unidos, al mismo nivel. Se acepta con sus virtudes y defectos.

Cuando nuestra autoestima está equilibrada, nos sentimos capaces, con entusiasmo, seguros, nos aceptamos y nos toleramos, pero cuando ocurre lo contrario nos sentimos inseguros, insatisfechos y sensibles a las críticas y opiniones de los demás.

No podemos evitar compararnos con los demás y dejar volar a nuestro “Yo ideal”, mirarnos en los otros y hacer un balance de nuestras capacidades, habilidades y nuestra vida y sentirnos bien o sentirnos insatisfechos.

La autoestima en personas con características especiales

Normalmente ante una situación especial, enfermedad, rasgos físicos pronunciados o destacables, incapacidad o movilidad más o menos reducida podemos sentirnos más ansiosos y frustrados, pero lo único que conseguimos es mermar nuestra autoestima.

Si sufres alguna discapacidad o movilidad reducida es muy importante aceptarla y valorar la globalidad de tu ser, pues seguro que cuentas con otras fantásticas capacidades.

Para ello nos gustaría darte algunos consejos prácticos para que pongas a raya tu autoestima, ¿qué te parece?

1.- ¿Aceptar o resignarse?

La diferencia entre RESIGNACIÓN y ACEPTACIÓN es la diferencia entre un punto final y un punto y seguido. No podemos confundir aceptar con resignarse.

Si actuamos desde la resignación acabamos finalmente sometiéndonos a la situación y sufriéndola. Por el contrario, si cuando sucede un hecho que no podemos cambiar actuamos desde la aceptación, debemos aceptar que las cosas son como son y tratar de ser feliz dentro de esas circunstancias.

2.- Sustituye la queja por gratitud, amor y aprecio.

3.- Eleva tu confianza. Decía alguien: “Vuela entre águilas, si vuelas entre codornices no podrás alzar tus alas”. Es decir, rodéate de gente positiva, sana mentalmente y aléjate de lo tóxico.

4.- Da siempre tu opinión. Hay quién por miedo a no gustar o ser rechazado no expresa lo que piensa o siente. No te cortes. Tanto a nivel personal como profesional da tu opinión.

5.- Cree en ti. Si crees en ti nadie ni nada te parará.

Así que ya sabes, si crees que puedes como si crees que no, siempre tendrás razón. Puedes elegir cómo te sientes en todo momento. Que tu elección te lleve siempre hacia tu felicidad.

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